TEMAS DE DIFUSIÓN Y DIVULGACIÓN


En este espacio encontrarás artículos, redacciones y textos que versan sobre temas de Terapia Ocupacional y que nuestros socios han elaborado para dar a conocer y divulgar nuestra profesión.

 

Para más información visita la página web de la AEIS. ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE INTEGRACIÓN SENSORIAL   www.integracionsensorial.es

 


AULAS SENSORIALMENTE INTELIGENTES

Uno de los recursos que utilizamos los terapeutas ocupacionales que trabajamos desde el abordaje de la integración sensorial son las dietas sensoriales. Además de las sesiones de terapia que pueda recibir un niño, damos estrategias sensoriales a padres y profesores para que ayuden al niño a mejorar su participación. Los centros educativos convencionales, en muchas ocasiones, no cuentan con herramientas suficientes para conseguir que los niños que padecen una disfunción del procesamiento sensorial saquen todo su potencial y puedan aprender con la misma facilidad que los demás. En las siguientes líneas convertiremos un aula ordinaria en un aula sensorialmente inteligente.

 

Lo primero que me atrevería a cambiar son las paredes de las aulas ¡¡están atestadas de cosas!! Es verdad que el apoyo visual es muy positivo y de inicio ayuda a asimilar conceptos, pero yo creo firmemente que debe de existir un punto intermedio entre empapelar las aulas con letras, formas, números, dibujos, fotos, animales, etc. y dejarlas vacías para que los niños con algunas dificultades no se distraigan. En un aula sensorialmente inteligente, lo más visible es una buena agenda visual, para que los chicos sepan cómo se va a organizar la jornada. Además, puede haber un cartel con ejercicios de yoga (propiocepción) para que sepan cómo se pueden mover si se cansan, saturan o pierden la atención.

 

Los trabajos que realizan, carteles de letras, números, formas y demás, con cautela, solamente pondría lo que se estuviera trabajando en el momento, y en un lugar concreto. Para muchos niños con problemas de modulación o de procesamiento visual  es extremadamente difícil concentrarse en la tarea con tanta estimulación visual.  ¿Y para el niño que le viene bien? El niño que va bien, va a ir igual de bien sino mejor con un ambiente más despejado. 

 

Lo más normal es distribuir el aula por rincones, además del rincón de la casita, los coches o los disfraces, en un aula sensorialmente inteligente hay un “rincón del descanso”, un espacio con telas donde hay menos luz, un refugio  lleno de cojines y mantas, donde los niños puedan calmarse o autorregularse si se desorganizan.

 

En cuanto a las sillas y mesas, ofrecen poca estimulación sensorial o nada y el cerebro necesita sensaciones para funcionar… ¿Qué está pasando aquí? No podemos pedir atención si el cerebro no se ha nutrido de sensaciones,  y es exactamente lo que pretendemos… demasiadas horas sentados es agotador para el cerebro. Lo más efectivo es dar sensaciones y luego pedir atención ¡¡el movimiento es fundamental para el aprendizaje!! Lo ideal sería cambiar el mobiliario típico por balancines, pelotas, sillas giratorias, cojines de aire, mecedoras, sillas con respaldo o sin respaldo… dejar que cada niño descubra con qué sensaciones funciona mejor su cerebro. Sé que esto no siempre es posible, siendo realista trataría de meter, al menos, algunos de estos elementos en el aula y de hacer a los alumnos conscientes de cómo poder usarlos para mejorar su desempeño. 

 

Algo que es totalmente factible  tener en el aula, y los profes en las formaciones así me lo confirman, son las cajas sensoriales, con elementos táctiles, visuales, auditivos, olfativos y gustativos. A nivel táctil puede haber cajas con arena, lociones hidratantes, espuma de afeitar, plastilinas, legumbres, bolitas, pelotas de diferentes texturas y tamaños, pintura de dedos… ¡¡y cualquier cosa que se nos ocurra!! A nivel visual bolas de luz, linternas, botellas sensoriales, etc. Para las sensaciones olfativas los aceites esenciales tienen muchas propiedades que modifican el nivel de alerta ¡¡usémoslos!! Pegatinas aromáticas y perfumes son fáciles de tener en el aula. Muchos niños tienen problemas para modular las sensaciones auditivas y el ruido normal del aula es realmente molesto para ellos. Uno de mis niños de 5 años, le pidió a la monitora del comedor unos tapones para los oídos porque “los niños hacían tanto ruido que les quería pegar”. Pues bien, estos niños que se cubren los oídos o que se portan notablemente peor en ambientes desorganizados o ruidosos, podrían buscar unos tapones o auriculares con música relajante en nuestra caja del sonido y enfrentarse mucho mejor a la demanda escolar. A través de la estimulación oral también podemos ayudar a los niños a regularse, hay niños que muerden todo, babean o se llevan todo a la boca, esta “ansiedad” hace que prestar atención sea difícil, en nuestra caja del gusto puede haber caramelos blandos, mordedores, chicles, tortitas crujientes de maíz, fruta o algunos vegetales.

 

Por último, jugar con las luces y el sonido, no tener miedo de hacer dinámicas a oscuras para bajar el nivel de alerta de la clase (o de un niño concreto si lo necesita) o de introducir música binaria o rítmica mientras realizan la tarea. 

 

¡¡Ánimo con el diseño del aula!! Jugar con las sensaciones es una gran herramienta y hará a nuestros alumnos más felices.

 

AUTORA:

Celia Vázquez Pérez

Terapeuta Ocupacional - Especialista en Integración Sensorial

Asociada AEIS: 205


¿QUÉ ES LA TERAPIA OCUPACIONAL?

La Terapia ocupacional es una profesión sanitaria que se ocupa de que las personas adquieran el máximo grado de independencia teniendo en cuenta sus características, su edad y momento evolutivo y su entorno.

 

Su principal objetivo es la Ocupación, que abarca todas las áreas donde la persona se desempeña: actividades de la vida diaria (vestido, higiene, alimentación, cuidado personal), actividades productivas (trabajo, educación, cuidado del hogar) y actividades de ocio y esparcimiento.

 

La Terapia Ocupacional entiende a la persona como un ser global; explora su potencial teniendo en cuenta sus capacidades motoras, cognitivas, sensoriales, perceptuales, su contexto socio-emocional y su interacción con el ambiente. Incluye las metas, deseos y planes de la persona para necesarios para su desarrollo, crecimiento y satisfacción.

 

Las funciones del terapeuta ocupacional en el tratamiento incluyen la evaluación de la persona, planteamiento de los objetivos según sus necesidades e intereses, diseño del plan de intervención y puesta en marcha del mismo y reevaluación para constatar los objetivos logrados. 

 

El terapeuta ocupacional trabaja con personas con discapacidad y con enfermedad, pero también con personas que teniendo un desarrollo normal y una vida independiente, presentan dificultades en las tareas cotidianas.

 

El término español ‘Terapia Ocupacional’ procede del inglés ‘Occupational Therapy’. Es, en realidad, una traducción literal. Una adecuada traducción habría sido ‘Terapia mediante la Actividad’, puesto que es lo que expresa el término en inglés. Así pues, el término Terapia ocupacional, da pie a confundir la finalidad de la disciplina con la de tener ocupada o entretener a la persona. Esta confusión se incrementa por la similitud del término con los talleres ocupacionales donde el objetivo está más centrado en los beneficios terapéuticos que tiene la actividad por sí misma. La ocupación por sí misma siempre tiene beneficios para la salud. Pero para que una actividad constituya una terapia en sí misma, se debe diseñar previo análisis de la actividad, estudiando sus distintos componentes biopsicosociales y atendiendo a las necesidades y potenciales de la persona. Así pues, la Terapia Ocupacional procura actividades adaptadas a las necesidades del individuo para mejorar su funcionamiento utilizando la actividad/ocupación como medio terapéutico.

 

La Federación Mundial de Terapeutas Ocupacionales (WFOT) define a la Terapia Ocupacional como una profesión que se ocupa de la promoción de la Salud y el Bienestar a través de la ocupación. El principal objetivo de la terapia ocupacional es capacitar a las personas para participar en las actividades de la vida diaria. Los terapeutas ocupacionales logran este resultado mediante la habilitación de los individuos para realizar aquellas tareas que optimizarán su capacidad para participar, o mediante la modificación del entorno para que éste refuerce la participación.

 

Los terapeutas Ocupacionales poseen una formación extensa que les proporciona las habilidades y los conocimientos para trabajar con aquellos individuos o grupos de población que sufren la afectación de una estructura corporal o función, debida a algún cambio de salud, y que, por tanto, hace que experimenten limitaciones en su participación. La Terapia Ocupacional se ejerce en una gran variedad de ámbitos de actuación, incluidos hospitales, centros de salud, domicilios particulares, lugares de trabajo, escuelas, reformatorios y residencias de ancianos. Los clientes están involucrados activamente en el proceso terapéutico y los resultados de la terapia ocupacional son diversos, dirigidos al cliente y medidos en términos de participación o satisfacción derivadas de su participación.

 

PARA MÁS INFORMACIÓN:

 

AUTORA:

Raquel Castán Gasquet

Terapeuta Ocupacional - Especialista en Integración Sensorial

Asociada AEIS: 102


APLICANDO LA TEORÍA DE LA INTEGRACIÓN SENSORIAL EN NIÑOS CON PARÁLISIS CEREBRAL

El tratamiento por parte de los Terapeutas Ocupacionales en niños con Parálisis Cerebral (a partir de ahora PC), ha ido sufriendo varias transformaciones a lo largo de los años. Desde sus inicios, el terapeuta ocupacional se centraba en el entrenamiento con los aparatos ortopédicos, los estiramientos, las actividades funcionales para lograr la máxima independencia en las actividades de la vida diaria, y en el diseño de adaptaciones y ayudas técnicas. 

 

A mediados de los años 50, Jean Ayres (terapeuta ocupacional que desarrolló la Teoría de la Integración Sensorial), trabajaba con niños con PC. Por aquel entonces no obtenía muy buenos resultados durante las terapias, por lo que más adelante y según los estudios que iba realizando, se centró en niños con dificultades de aprendizaje. No obstante, ella defendía la posibilidad de que muchos problemas neuromotores que existen en estos niños, podrían deberse a desórdenes en el procesamiento sensorial. Según los estudios publicados desde 1954 hasta 2010, los niños con PC, a pesar de que su afectación principal es a nivel motor y del movimiento, también podrían presentar un problema en el procesamiento sensorial, es decir, la información que les llega a través de sus sentidos, no está siendo procesada correctamente. 

 

La falta del movimiento ocasionada por ejemplo por la rigidez en sus músculos (espasticidad), provoca dificultades en la organización y en la integración de la información sensorial y como consecuencia, afecta a su capacidad para moverse, aprender, explorar su entorno, prestar atención y comportarse adecuadamente en una situación. En ocasiones, al carecer de movimientos voluntarios, tienen menos posibilidades de tocar y comprender su propio cuerpo, de explorar su entorno, de manipular objetos y juguetes, y puede que tengan un escaso desarrollo de su conciencia corporal, y puede que no sean capaces de tolerar ciertas texturas.

 

En la actualidad, muy pocos terapeutas utilizan este marco de trabajo como parte de su tratamiento con estos niños. Desde mi experiencia, utilizo esta terapia (y la alterno con otras) a diario, ya que me ofrece muchas y amplias posibilidades en mi trabajo con los peques. Gracias a los materiales utilizados en Integración Sensorial podemos aumentar o reducir el tono en los equipos de suspensión, se mejora el control de la postura del niño, se producen estiramientos en la musculatura de brazos y piernas, y en definitiva, reciben experiencias sensoriales que les son placenteras mientras conseguimos alcanzar los objetivos que nos proponemos a nivel motor, social y cognitivo. 

 

Podéis encontrar más información en: 

  • Smith S, Blanche E, Schaaf R. Understanding the nature of sensory integration with diverse populations. Pro-ed 2001.
  • Ayres J. La integración sensorial en los niños. Desafíos sensoriales ocultos. Ediciones TEA, Ed 25 aniversario 2008. Edición revisada y actualizada por Pediatric Therapy Network .

 

AUTORA:

Verónica Simón Donaire

Terapeuta Ocupacional - Especialista en Integración Sensorial

Asociada AEIS: 200

 


ÁMBITOS DE ACTUACIÓN DEL TERAPEUTA OCUPACIONAL

La ocupación es la mejor medicina natural y es esencial para la felicidad humana, ya lo decía Galeno. La historia de la Terapia Ocupacional se remonta a muchos siglos atrás, pero se reconoció oficialmente como disciplina después de la segunda guerra mundial. Desde entonces se empezó a dar el valor a la ocupación como tratamiento para diferentes enfermedades y patologías. 

 

Los ámbitos de actuación del terapeuta ocupacional son muchos. Cuando hablamos de ocupación, no hay una edad a la que nos dirigimos, ni una enfermedad ni una patología. En todas las etapas etarias y en todas las dificultades a las que se enfrente el ser humano está siempre presente la ocupación como motor de la vida.

 

Y, si hacemos un pequeño recorrido por esas etapas etarias, encontraremos terapeutas trabajando con bebés prematuros o niños que nacen con alguna patología. Asesorando a las familias, visitando a los bebés en el hospital e interviniendo con ellos en todos los ámbitos sensorio motores para mejorar el desarrollo de esos bebés. 

 

Cada día son más los terapeutas que trabajan en el ámbito de pediatría, en asociaciones de niños con diversidad funcional, en escuelas infantiles y colegios, en hospitales y centro privados. Las familias buscan profesionales que trabajen con sus hijos en el día a día, que se centren en la funcionalidad.

 

Por una parte, los terapeutas especializados en pediatría realizan un gran trabajo con niños con diversidad funcional en todos los ámbitos de su vida, la familia, el colegio, el juego, las relaciones con sus padres, las actividades de la vida diaria, etc. Por otra parte, también intervienen con niños, que sin tener un diagnóstico o patología, tienen dificultades para realizar algunas actividades de la vida  diaria, como lavarse el pelo, vestirse, comer, aprender, etc.

 

Si seguimos observando esas etapas de la vida, nos encontramos con la adolescencia. En este ámbito encontramos terapeutas interviniendo en casas tuteladas, en centros ocupacionales, con personas en riesgo de exclusión social o acompañando a madres adolescentes.

 

Por otro lado, hay terapeutas trabajando en centros de desintoxicación o cárceles o con personas que tienen otras dificultades que afectan a la ocupación y a la funcionalidad. Intervenir desde la  ocupación y  encontrar un sentido a la vida, puede hacer cambiar el rumbo de muchas personas.

 

Hay otros ámbitos como hospitales y residencias de neurorehabilitación, donde los terapeutas intervienen con personas con daño cerebral adquirido y otras patologías neurológicas. Clínicas donde se trabaja con dificultades motoras que afectan a la funcionalidad. Centros donde se interviene con personas con déficit sensoriales, visuales o auditivos. O lugares donde se interviene con personas con problemas de salud mental.

 

La ocupación es una herramienta fundamental en todas las etapas de la vida y muy importante en las personas de la tercera edad. Por eso, hay muchos terapeutas trabajando en centros de día y en residencias, interviniendo y manteniendo las funciones en personas mayores sin patología o aquellas con demencia o alzheimer.

 

Es muy difícil hablar de ámbitos de actuación, porque vamos a encontrar terapeutas ocupacionales trabajando en todos los ámbitos en los que la ocupación y la funcionalidad de las personas se vea afectada.

 

AUTORA:

Silvia Navarro Amat

Terapeuta Ocupacional - Especialista en Integración Sensorial

Asociada AEIS: 111


COMO FOMENTAR LA AUTONOMÍA PERSONAL DE LOS MÁS PEQUEÑOS

En las diferentes fases de la infancia, el niño va adquiriendo de manera progresiva las destrezas necesarias para utilizar el entorno de una manera constructiva y adecuada a sus intereses personales.

 

La intervención del Terapeuta Ocupacional se realiza de una manera multidimensional, facilitando que el niño logre el máximo nivel de independencia de acuerdo a las demandas del entorno físico, social y cultural.

 

El Terapeuta Ocupacional favorece las conductas adaptativas, que permiten al niño participar e interaccionar con el entorno de una manera constructiva, permitiendo el desarrollo de su independencia, así como de las destrezas cognitivas, afectivas, sociales y motoras.

 

Cuando el niño conquista de forma gradual la capacidad de autodeterminación, se convierte en un agente activo de las de decisiones que se van realizando de distinta forma y que favorecen la configuración (auto-concepto, sentido de la autoestima y auto-competencia. etc.).

 

La intervención y objetivos se realiza de manera respetuosa con: el desarrollo, la destreza y la edad del niño. El entorno debe ser idóneo y adecuado para promover la exploración libre. Siendo adaptado, seguro y flexible al desarrollo para que los niños: investiguen, busquen e interaccionen.

 

Los ambientes como parques, naturaleza, playa, etc. ayudarán a desarrollar: el olfato, descubrir nuevas texturas, sonidos, animales, y así facilitar, el aprendizaje significativo, junto con el desarrollo de la integración sensorial. 

 

La implicación del niño en las actividades cotidianas, debemos de promoverlas para que integren el funcionamiento y las rutinas de manera espontánea en los diferentes entornos (como: el colegio, la casa, el supermercado, etc.). Con esto, observaremos el funcionamiento de los adultos, dejando que participen en estas actividades (poner la mesa, limpiar, ordenar, cocinar, etc.). De esta manera, favorecemos la motivación intrínseca del niño, disminuyendo la ayuda del adulto, para buscar “la independencia” del niño. 

 

BIBLIOGRAFÍA:

  • Polonio, B., Castellanos, Mª. C., Viana, I. Terapia Ocupacional en la infancia Teoría y práctica. Editorial médica panamericana Madrid, 2008
  • Mulligan, S. Terapia Ocupacional en pediatría. Proceso de evaluación. Editorial médica panamericana.

 

AUTORA:

María Tomás Marín

Terapeuta Ocupacional - Especialista en Integración Sensorial

Asociada AEIS: 213


¿CUÁNTOS SENTIDOS TENEMOS?

“No hay nada en el intelecto que no haya pasado antes por los sentidos.

Las sensaciones constituyen la fuente principal de nuestros conocimientos, tanto sobre el mundo exterior como sobre nuestro organismo, dándose al hombre la posibilidad de orientación en el medio circundante y con respecto al propio cuerpo” 

Luria

 

Los órganos de los sentidos captan la información del entorno, la cual es transmitida al cerebro como encargado de filtrar, interpretar y emitir respuestas. 

 

Las sensaciones, son ni más ni menos, que la materia prima de la cual se alimenta el cerebro, y es a partir de las sensaciones que el aprendizaje tiene lugar. 

 

 

Pero, ¿cuántos sentidos tenemos?

 

Todos conocemos los cinco sentidos de los que desde que éramos pequeñitos, en los libros, los profesores o nuestros padres nos han hablado; éstos son: 

 

  • El sentido de la vista: la retina recibe las ondas de luz del entorno y envía la información al cerebro, quien con esa información nos informa del color, el tamaño o la forma de un objeto, por ejemplo. 
  • El sentido del gusto: la lengua nos permite captar los sabores dulce, amargo, ácido y salado. Estas sensaciones gustativas no sólo nos permiten disfrutar de la comida, sino también mantener alejadas sustancias potencialmente dañinas para nuestro cuerpo.
  • El sentido del tacto: La piel que recubre nuestro cuerpo contiene muchas clases de receptores para captar sensaciones de presión, frío, calor, textura o dolor.
  • El sentido del olfato: sus receptores se encuentran en la nariz. Es un sentido único, que puede activar muchas emociones directamente, crear asociaciones y recuerdos. 
  • El sentido del oído: los receptores auditivos se sitúan en el oído interno quien envía información a nuestro cerebro para permitirnos reconocer una voz, un timbre, etc. 

 

Pero, ¿a caso no hay ningún sentido que nos informe sobre lo que pasa con nuestro cuerpo,  del lugar que ocupa en el espacio, y de su movimiento? 

 

Son el sentido de la propiocepción y el sentido vestibular (también conocido como del equilibrio). 

 

El sistema propioceptivo nos informa de la posición y movimiento de nuestro cuerpo; sus receptores se encuentran en los músculos y las articulaciones. Junto con el tacto, es uno de los primeros sentidos en desarrollarse, intraútero. La propiocepción nos ayuda a movernos; sin una adecuada sensibilidad propioceptiva, dependeríamos del sentido de la vista para saber cómo se mueve y qué hace nuestro cuerpo en cada momento. 

 

El sentido vestibular encuentra sus receptores en el oído interno, desde donde se envía información al cerebro sobre los movimientos de la cabeza, la gravedad y el equilibrio. Al igual que el sistema táctil o propioceptivo, comienza a madurar en una etapa temprana en la vida del niño, dentro del seno materno.

 

El cerebro necesita alimentarse de una rica variedad de sensaciones, las cuales nos informan de los que sucede en el exterior, pero también de lo que sucede con nuestro cuerpo, para poder crecer, madurar, desarrollar habilidades y por tanto funcionar.

 

 

AUTORA:

María del Pilar Taboada Pernas

Terapeuta Ocupacional - Especialista en Integración Sensorial

Asociada AEIS: 212


EL NIÑO CON HIPER-REACTIVIDAD TÁCTIL

El tacto es un sentido muy importante que se comienza a desarrollar ya desde el embarazo, y que va aumentando conforme el bebe aprende a gatear, agarra objetos y se los lleva a la boca, explora con sus manos...

 

Una de sus funciones principales es informarnos de las características de las cosas que tocamos y saber diferenciar aspectos como la forma, la textura, la consistencia… y así poder desarrollar habilidades más precisas a nivel manipulativo. Ejemplos de ello pueden ser saber hacer nudos con cordones, o bien encontrar las llaves dentro del bolso sin mirar.

 

Por otro lado, la piel es un órgano que recubre todo nuestro cuerpo y también juega un papel importante en la función de protección. En relación al entorno, el tacto nos informa de aquello que puede hacernos daño y nos ayuda a percibir el peligro. Las manos, los pies y la boca son de las zonas más sensibles del cuerpo.

 

La hiper-reactividad táctil se muestra como una alteración en la percepción de las sensaciones del tacto, es decir, una respuesta extremadamente sensible a estímulos que para otras personas pueden llegar a pasar desapercibidos o incluso no sentirlos. 

 

El niño con hiper-reactividad táctil puede reaccionar de manera exagerada o negativa ante un mayor número de situaciones que los demás pueden vivir con cierta normalidad:

  • Poca tolerancia a texturas de la ropa, etiquetas o costuras
  • Evitar andar descalzo por superficies como arena o hierba
  • Mostrarse selectivo con la alimentación, rechazo a ciertas texturas o alimentos 
  • De bebé, le molestaba el cambio de pañal y/o el ponerle crema 
  • Le molesta que le laven la cara o le corten el pelo o las uñas
  • No tolera cepillarse los dientes
  • No le gusta que los demás le toquen, no disfruta de los abrazos, besos y cosquillas
  • Tiende a evitar el contacto físico con los demás (puede preferir tocar a ser tocado)
  • El hecho que lo toquen desde atrás puede resultarle amenazante
  • Puede molestarle sentir el agua en la piel, el sudor…

Esta reacción interfiere directamente en la función protectora del tacto. Los niños pueden percibir peligro o amenaza en las situaciones como las descritas arriba, y es común observar reacciones emocionales exageradas (llanto, gritos, agresividad, bloqueos…). El tacto está muy ligado al desarrollo emocional: sentirse a gusto en el entorno en el que vivo, sentirse protegido y disfrutar del contacto afectivo con familiares y amigos. Por ello, a menudo los niños con hiper-reactividad táctil suelen mostrar un carácter más bien irritable, esquivo, inhibido, enfadado o con una necesidad de controlar el ambiente.

 

Además, muestran una sensación permanente de defenderse de algo, del entorno, y les cuesta más prestar atención a aquello que les aporta la información táctil (aprender de las características, desarrollar una buena motricidad fina…), afectando a su aprendizaje.

 

BIBLIOGRAFÍA:

  • A. Jean Ayres. La integración sensorial y el niño. Ed Trillas, 2006.
  • EXPLORANDO EL SENTIDO DEL TACTO© “Páginas para padres” Zoe Mailloux, OTD, OTR/L, FAOTA.
  • DEFENSIVIDADTACTIL: ALGUNAS PERSONAS SON MÁS SENSIBLES © “Páginas para padres” Zoe Mailloux, OTD, OTR/L, FAOTA.

AUTORA:

Mireia Pey Pujadas

Terapeuta Ocupacional - Especialista en Integración Sensorial

Asociada AEIS: 117

 


EL INFORME PISA Y EL MEJOR SISTEMA EDUCATIVO: FINLANDIA

El informe PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos) es un proyecto creado por la OCDE (Organización para la cooperación y el desarrollo económicos) cuyo objetivo es evaluar la formación de los alumnos hacia los 15 años. 

 

La primera vez que se usó esta prueba fue en el año 2000. La prueba tiene carácter trienal. Se evalúan las áreas de lectura, matemáticas y competencia científica. Está diseñada para conocer los conocimientos y destrezas. La última vez que se celebró fue en el año 2015 y conoceremos sus resultados a finales de 2016.

 

Los datos del año 2012 revelan que España se encuentra ligeramente por debajo de las puntuaciones medias. En el área matemática, la puntuación media fue: 494 y España obtuvo 484 puntos; en comprensión lectora 496 frente a 488; y, en el área científica 501 frente a 496. Si bien, la evolución de España desde el 2000 indica una mejora progresiva.

 

El sistema educativo finlandés fue el mejor considerado por el informe PISA de 2003, y a partir de ese momento ha figurado entre los primeros puestos a nivel mundial. Este sistema educativo ha sido ampliamente estudiado por muchos profesionales buscando la clave de su éxito para una posible aplicación en nuestro propio país, para mejorar nuestro sistema educativo. Como podíamos esperar no es algo simple. Son muchos aspectos complejos interrelacionados los que les han llevado a su situación actual. Varios autores destacan como determinantes los siguientes aspectos:

  1. Contexto socio-cultural. Buenas políticas de conciliación familiar-laboral. Un fuerte sentido de responsabilidad hacia la educación de sus hijos, la inculcación de la lectura y la realización de actividades culturales. La creencia de todo un país de que los niños es su valor más importante.
  2. El profesorado. Para estudiar la carrera de maestro, los alumnos deben pasar una entrevista de aptitudes emocionales y habilidades sociales. Hay un nivel competitivo alto. Los alumnos con mejores notas son los alumnos que estudiarán y ocuparán los puestos de profesores en primaria, porque se considera la etapa más crítica en el desarrollo académico de un niño. Cada centro escolar selecciona y contrata al profesorado. Es una profesión muy respetada y valorada.
  3. El sistema educativo en Finlandia es totalmente público. Obligatorio desde los 7 años y hasta los 16. El material escolar es gratuito, reciben seguimiento sanitario en la escuela y una comida gratuita diaria. El gobierno central tiene muy poca influencia en la organización del plan curricular cuya responsabilidad recae en cada centro, es decir, en el profesorado.

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

AUTORA:

María Perez-Aradrós Postigo

Terapeuta Ocupacional - Especialista en Integración Sensorial

Asociada AEIS: 116


LA PIRÁMIDE DEL APRENDIZAJE

Normalmente, sabemos percibir cuándo los niños son felices o cuando sufren pero, en algunos momentos, es la causa de esta felicidad o sufrimiento lo que no se entiende.

 

A veces, pedimos a los niños determinados comportamientos o la realización de algunas tareas para las que todavía no están preparados, ya que puede ser posible que no hayan adquirido unas habilidades que se consideran previas para ir alcanzando otras.

 

Y es que existe un orden en el desarrollo del aprendizaje del niño. Por ejemplo, a la edad de cinco años, el niño está evolutivamente desarrollando procesos perceptivo-motores tales como la coordinación visomotriz, el control óculo-manual, el ajuste postural, la organización espacial, la estructuración espacio-temporal, el mantenimiento de la atención..., todo ésto como prerrequisitos para un adecuado desarrollo de la motricidad fina y con ella de habilidades académicas básicas como la escritura. Es decir, que a la edad de cuatro años es posible que un niño evolutivamente no esté preparado para escribir.

 

Podríamos definir este proceso de aprendizaje como un edificio: es difícil pretender desarrollar algunas capacidades si no se encuentran suficientemente bien consolidadas otras. El niño evoluciona desde la pura captación sensorial a la posibilidad de utilizar el cuerpo con carácter sensorio-motor para explorar su cuerpo y su entorno, conocerlo e integrar el mundo que le rodea mediante su actividad perceptivo-motriz y así gestionar su contexto próximo y manejarse dentro del mismo, gracias a sus capacidades cognitivas y adaptativas.

 

En la base de este edificio, con forma de pirámide, encontramos unos sentidos que no son los clásicos que todos conocemos (vista, oído, gusto y olfato), ya que nuestro sistema nervioso necesita procesar previamente el tacto, el movimiento, la fuerza de la gravedad y la posición corporal.

 

Este procesamiento sensorial establecerá unos buenos cimientos para el desarrollo de todo lo demás. Tenemos células dentro de la piel que envían información sobre el tacto, el dolor, la temperatura y la presión. Estructuras dentro del oído interno que detectan y responden  al movimiento del cuerpo en el espacio y a los cambios de posición de la cabeza, y receptores sensoriales en los músculos, articulaciones y tendones que nos proporcionan conocimiento sobre la posición de las diferentes partes del cuerpo. Estos sentidos, aunque son los menos conocidos, son críticos para ayudarnos a funcionar en nuestra vida diaria y, como se aprecia en la imagen, son la base de nuestro edificio.

 

Son los sentidos llamados táctil, vestibular y propioceptivo, que comienzan a funcionar de forma muy temprana en la vida, en la fase intrauterina, antes del nacimiento. Estos sistemas están estrechamente relacionados entre sí formando interconexiones con otros sistemas del cerebro, como base para un continuo desarrollo. Son la base para proporcionar conocimiento sobre cómo el cuerpo se mueve y cómo puede ser usado para moverse en el entorno. La interacción con los sistemas es compleja y necesaria para interpretar una situación con precisión y realizar la respuesta adaptada y adecuada.

 

Y, así es como podéis entender el concepto de Integración Sensorial, como la capacidad  de nuestro Sistema Nervioso Central para organizar e interpretar las informaciones captadas por los sistemas sensoriales (visual, auditivo, gustativo, olfativo, táctil, propioceptivo y vestibular) con el objetivo de responder de forma adecuada en nuestro entorno. Mediante la Integración Sensorial, el niño va a organizar las entradas sensoriales para su propio uso.

 

Así que, creo que es importante conocer esta pirámide de desarrollo para así entender algunos comportamientos o respuestas de nuestros hijos y, aunque cada niño es diferente, y con él la respuesta sensorial que dará en cada situación, me gustaría citar algunos principios generales a tener en cuenta como padres para promover una integración sensorial normal:

  • El tacto y el movimiento son al menos tan importantes como la visión y la audición, y ayudan al niño a aprender sobre el mundo.  Así que no nos podemos limitar a satisfacer las necesidades de estimulación del recién nacido con luces y sonidos. Debemos coger al niño, mecerle, llevarlo en brazos… De esta manera estamos estimulando los sistemas que conforman la base de la pirámide (táctil, propioceptivo y vestibular). Además, el contacto físico es particularmente importante, no sólo por la sensación que proporciona, sino también por la oportunidad de desarrollo de vínculo que ofrece .
  • Proporcionar una variedad de posiciones corporales durante el  juego, el sueño y los abrazos que demos a nuestros niños. Esto ayuda a dominar la gravedad, el movimiento y el control corporal.
  • Ser sensibles a las reacciones del niño: es importante conocer y comprender cómo percibe cada niño las diferentes experiencias y cómo le afectan: si no tolera determinados tejidos o texturas durante la alimentación, no le gusta que le acaricien, si busca movimiento constante a través de balanceos, si se tapa los oídos al escuchar un ruido fuerte… Si comprendemos a nuestro niño, podemos responder más efectivamente a sus necesidades y ayudarle para hacer frente a ciertas situaciones bien adaptando éstas o bien evitándolas.
  • Los niños, a menudo, buscan el tipo de experiencias sensoriales que su sistema nervioso necesita para poder seguir evolucionando y dar respuestas adaptadas a las situaciones en las que se encuentra. Así que, estaremos atentos para intentar proporcionar estas sensaciones en sus actividades de juego normal.

Para la mayoría de los niños, la integración sensorial se desarrolla en el curso ordinario de sus actividades infantiles, pero, para algunos otros, no se desarrolla de forma tan eficiente como debería, y este fallo en el procesamiento sensorial puede hacer evidentes problemas de aprendizaje, desarrollo o comportamiento. Si esto ocurre, el niño debería ser evaluado y, si fuese el caso, tratado por un Terapeuta Ocupacional cualificado en Integración Sensorial.

 

AUTORA:

Sonsoles Baños Herráiz

Terapeuta Ocupacional - Especialista en Integración Sensorial

Asociada AEIS: 43

 


LA IMPORTANCIA DEL PAPEL DEL TERAPEUTA OCUPACIONAL DENTRO DEL EQUIPO MULTIDISCIPLINAR QUE TRATA LOS PROBLEMAS DE ALIMENTACIÓN EN LA INFANCIA

La Terapia Ocupacional (TO) en la infancia engloba aquellas situaciones en las que el niño presente alguna limitación en la participación, de tal modo que la alimentación es una de ellas y en la cual, según los estudios, una en las que encontramos más dificultades por diferentes causas.

 

Según el Marco de trabajo para la Práctica de Terapia ocupacional: Dominio y Proceso (Aota, 2014) fue desarrollado para plantear la contribución de la TO en la promoción de la salud, y la participación de las personas, organizaciones, y las poblaciones mediante un compromiso con la ocupación.

 

En este documento, podemos encontrar una clasificación de actividades de la vida diaria, dentro de la cual aparece la Alimentación. Por lo que la identificación de las dificultades en el ámbito de comer, alimentación y la hora de comida, corrobora la necesidad de derivar a los niños con estos problemas a terapia ocupacional. Además, está documentado que los terapeutas ocupacionales tienen la formación, el conocimiento y la experiencia necesaria para evaluar y proporcionar intervención en los aspectos físicos (motores), cognitivos, sociales, emocionales y culturales de la alimentación, el comer, y la “hora de la comida”, por lo que todos estos aspectos son necesarios para que se dé una buena alimentación, satisfactoria para el niño y la familia. Establece diferenciación entre alimentar y comer/tragar:

  • Comer/tragar: Es la capacidad para manipular y mantener los alimentos o líquidos en la boca y tragarlos.
  • Alimentación: Es el proceso de preparar, organizar y llevar a la boca el alimento (o líquido) del plato/taza/vaso a la boca.

Ambas requieren una función efectiva y coordinada de los sistemas que intervienen en estos procesos, tales como capacidad oromotriz (motor), sensorial y cognitiva.

 

Por lo tanto, cualquier niño puede tener alguna dificultad en el proceso de alimentación, bien sea por causa motora, participación, factores ambientales o dificultades en la función/estructura de “comer/tragar”.

 

Tras hacer un breve repaso por el Marco de trabajo para la práctica de la TO (Dominio y Proceso), en el que podemos sustentar la terapia ocupacional como parte de un equipo multidisciplinar para trabajar los problemas en la alimentación, cabe destacar la importancia de una valoración exhaustiva y holística para conocer donde radica el problema en sí mismo, en la función (dificultades en la percepción oromotriz, planificación motora (motor) o dificultades en la integración sensorial), en la estructura (causa orgánica de base tipo PCI,...) o en los factores ambientales (contexto, familia, colegio) que hacen que su participación esté mermada o en riesgo de padecerla, por lo que el terapeuta ocupacional es imprescindible en el equipo para intervenir en los trastornos de la alimentación.

 

 

¿Cómo saber si mi hij@ tiene problemas en la alimentación? ¿Cuándo plantear

una evaluación en la alimentación?

  • Tiempos de alimentación prolongados, más de 30 minutos.
  • Durante la lactancia, chupado deficiente o dificultad para agarrarse firmemente al pezón.
  • Dificultad en transición a una nueva textura en las etapas apropiadas del desarrollo. Por ejemplo: niño con más de tres años que no acepta transición y no come sólido.
  • Tose o hace arcadas al comer.
  • Estrés/tensión para el niño y/o padres durante o después de la alimentación. Ej: llora, grita, se niega a comer...
  • Poco interés o respuesta negativa ante la presentación oral del alimento.
  • Perdida de líquido o alimento alrededor de los labios.
  • Vomita con frecuencia o escupe excesivamente durante o después de las comidas.
  • Excesiva retracción o protrusión lingual.
  • Mantiene el alimento en la boca o lo mastica durante mucho tiempo antes de deglutirlo.
  • Babeo excesivo.
  • Indicativo de dificultades respiratorias durante las comidas por boca, por ejemplo: trata de alejarse, agranda los ojos, ensancha los orificios nasales...
  • Voz gorjeante
  • Gana poco peso.

 

AUTORA:

Carmen Nélida Waliño Paniagua

Terapeuta Ocupacional - Especialista en Integración Sensorial

Asociada AEIS: 192

 


¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE EL JUEGO EN LA INFANCIA?

La infancia es una de las etapas más importantes del ser humano. Durante ésta, y a través del juego, aprendemos la mayoría de las habilidades que nos serán de gran utilidad en nuestro día a día.

 

El juego permite al niño desarrollar su inteligencia, creatividad, sociabilidad, afectividad, habilidad manual, lenguaje, motricidad y aprendizaje de las reglas de convivencia. Está considerado como una actividad básica en el desarrollo infantil,  y un niño que no juega, se está perdiendo multitud de oportunidades de aprendizaje; a través del juego los niños buscan, exploran, experimentan y descubren el mundo por sí mismos, siendo uno de los mayores instrumentos para la educación. 

 

El juego no sólo es un derecho de los niños, sino que es además una actividad saludable y placentera. Jugar es una fuente inagotable de alegría, diversión, retos y satisfacción, y permite que el niño aprenda sobre su propio cuerpo y sus habilidades y, además, facilita el desarrollo del lenguaje y aprende a relacionarse con los demás. 

 

En el siglo en el que vivimos, rodeados de tecnologías, a veces olvidamos la importancia que tiene el movimiento en nuestro desarrollo físico, psicológico y social. Muchos niños se pasan horas y horas sentados frente un móvil, tablet o televisión; esto hace que cada vez sean más sedentarios, y que no se desarrollen correctamente.

 

Si los niños no juegan, podríamos encontrarnos con dificultades  más adelante como: problemas de aprendizaje que afectan en su rendimiento académico, problemas posturales, dificultades para relacionarse con los demás, pueden parecer torpes y, además, todo esto podría hacer que el niño se frustre, tenga una mala conducta o que disminuya su autoestima, haciendo que sus niveles de estrés y ansiedad se eleven, sin ser necesario para su edad. 

 

Por todos estos motivos, dejemos que los niños experimenten, que se suban y se bajen, que se ensucien, que salten, que corran, que se caigan, que griten, que lloren, que rueden en el césped, que salten en los charcos, y en definitiva, QUE JUEGUEN. 

 

Podéis encontrar más información sobre la importancia del juego en las siguientes webs: 

 

www.diadeljuego.org

www.crecerjugando.org 

http://www.aptus.com.ar/en-terapia-ocupacional-un-nino-que-no-juega-es-tan-grave-como-un-nino-que-rechaza-comer-o-dormir/

 

AUTORA:

Verónica Simón Donaire

Terapeuta Ocupacional - Especialista en Integración Sensorial

Asociada AEIS: 200

 


EL NIÑO CON DISPRAXIA

La dispraxia del desarrollo (DCD) es una disfunción cerebral que afecta a la organización de los inputs que llegan al sistema nervioso e interfiere en la habilidad para el planeamiento motor, es decir, para organizar su movimiento. Las palabras “del desarrollo”, indican que es un problema que comienza a edades tempranas y acompaña al niño a medida que éste crece. La falta de estas habilidades pueden producir un alto impacto en el desempeño ocupacional esperado para un niño/a en edad escolar.

 

Citando a  Jean Ayres, “Si nos detenemos a pensar en lo que el hombre puede hacer, nos daremos cuenta de que todo es movimiento (…). Sin movimiento no podríamos cuidarnos, ni ir a donde quisiéramos ni comunicarnos con los demás.”

 

 

¿Cómo podemos identificar este problema en el niño en casa o en el colegio?

 

Cuando un niño con dispraxia intenta aprender un juego que implique movimiento o un deporte, tiene que “practicarlo” una y otra vez, porque no es capaz de aprender a hacerlo. Le interesa, le gusta, lo intenta, pero “no le sale”. Su cuerpo no puede representar a nivel motor lo que el niño quiere reproducir.

 

Al enfrentarse a un juguete nuevo, casi cualquier niño sabe qué hacer con él o, al menos, intenta averiguarlo. Para un niño con dispraxia del desarrollo ésta puede ser una tarea dificilísima, puesto que tiene que “crear” un patrón de movimiento que no conoce, tiene que “inventarlo” y no sabe cómo o para qué exactamente.

 

El momento del vestido también es complicado: hay que meter una pierna por un agujero del pantalón y luego mantenerse en equilibrio para meter la otra, luego, hay que meter una mano por la manga de la camisa y,  casi sin ver, buscar la otra manga para meter el otro brazo y acabar abrochando botones. Al tener una imagen “distorsionada” o poco formada de su cuerpo, estos procesos son realmente difíciles. Si no sabes dónde están tus manos, ¿cómo vas a usarlas para subir una cremallera?

 

El niño puede ser descrito como desordenado, lento o “torpe”, aprieta los lápices tan fuerte que acaba rompiéndolos, se deja la camisa retorcida y no se da cuenta, tarda mucho en comer…

 

 

¿Cómo podemos ayudar a estos niños?

 

Desde la terapia ocupacional basada en el enfoque de la Integración Sensorial de Jean Ayres, se entiende este problema como un desorden de la interpretación de entradas sensoriales, sobre todo táctiles (las que entran por los receptores del tacto de la piel), aunque también propioceptivas (activación de las articulaciones y músculos del cuerpo) y vestibulares (movimiento de la cabeza respecto al cuerpo y el espacio). Dicho esto, si el niño está procesando estas sensaciones de forma “desordenada”, nuestra labor será ayudarle a organizar todo en el cerebro, aportando al niño la cantidad y el tipo de entrada sensorial que necesite en cada momento, y transformándolas en respuestas adaptativas de tipo motor, es decir, que en las sesiones de terapia ocupacional , el niño sea capaz de organizar su cuerpo para subir a un columpio nuevo, o de usar un juego de construcciones. Estas conductas se irán generalizando a otros entornos como el hogar (para meterse en la bañera en la hora del aseo o subir y bajar las escaleras de casa) o el colegio (para realizar con éxito tareas de escritura, recortado, lectura…), haciendo al niño más independiente y aportándole un mayor control sobre su cuerpo y por tanto, sobre su vida.

 

BIBLIOGRAFÍA:

Ayres A. La integración sensorial y el niño. México, D.F: Trillas; 2006.

 

AUTORA:

Stella Martín Rubiño

Terapeuta Ocupacional - Especialista en Integración Sensorial

Asociada AEIS: 167


SE ACABÓ EL COLEGIO. IDEAS PARA EL VERANO

Risas, nervios, gritos, saltos, sonrisas, inquietud… Ya están aquí las ¡VACACIONEEEESSSS! y a pequeños y mayores nos envuelve la ilusión. Saber que se acabó madrugar, que se da una tregua a los deberes y que los exámenes quedaron atrás. Acostarse más tarde, jugar más, ver a amigos, primos, ir a la playa, estar en la piscina… Siempre son grandes las expectativas porque en casi 3 meses de verano, ¡todo parece posible!

 

 

Y sí, son casi 3 meses de vacaciones escolares. Y todo este tiempo libre que entusiasma a unos (los niños), puede ser una fuente de estrés para otros (los padres), ya que, a veces, puede resultar realmente difícil conciliar, atender y llenar de contenido y significado todo este tiempo y, sin querer, convertimos el merecido descanso y tiempo de ocio de los niños, en otro periodo de obligaciones y tareas, en un “ir y venir” de actividades, en los que disfrutar no siempre está en el primer lugar de la lista.

 

Así que, para ayudaros en esta tarea, hemos recogido en 5 puntos algunas ideas para hacer de este verano, un tiempo de disfrute y diversión para todos.

 

 

¿Por dónde empezamos? Planificación: haciendo partícipe al niño

 

Los intereses y la motivación son intrínsecas, propias y particulares de cada persona. Lo que para uno es juego, ocio, disfrute… para otro puede resultar un verdadero trabajo.

 

Porque sabemos que medir o valorar desde fuera la diversión, el placer, la alegría… es muy difícil, proponemos, como punto de partida, que a la hora de organizar su verano, te sientes con tu hijo y le des la oportunidad de elegir.

 

Está claro que es el adulto quién tiene la posibilidad de valorar los numerosos aspectos organizativos de la rutina del día durante las vacaciones. Influyen aspectos económicos, horarios, disponibilidad de apoyo familiar, número y edad de niños en la familia… Cuando uno piensa todas las posibilidades y opciones que cubren las necesidades y características propias de cada núcleo familiar, habrá cosas que tengan que ser sí o sí de una manera determinada, pero os animamos a buscar aquellas en las que podemos cederle el control,  permitir la toma de decisión a nuestro hijo.

 

Para nosotros pueden parecer pequeñas cosas, incluso sin importancia. Elegir qué vamos a comer, si voy al parque por la mañana o por la tarde, si prefiero hacer un taller de música o de natación, que me llevo de almuerzo… pero darle la opción de elegir y de participar en la organización de su día y de sus vacaciones, aumentará su motivación y aceptará mejor aquellas cosas que, del “plan del día” no tengan más remedio que ser así. 

 

 

El interés del niño

 

Igual que cada adulto planifica sus vacaciones y tiempo libre en base a sus intereses, gustos y preferencias… cada niño necesitará de una oferta diferente para que las vacaciones se llenen de sentido, significado, disfrute, esparcimiento y diversión.

 

Como terapeutas ocupacionales entendemos que el juego es una actividad básica en el niño, fuente primaria de interés y el mejor canal para estimular y acompañar su desarrollo, favorecer su aprendizaje, su desempeño diario y el estado de salud y bienestar.

 

Por eso, te proponemos un momento de reflexión sobre los intereses y la forma de jugar de tu hijo. Las respuestas a las siguientes preguntas pueden ayudarte en la búsqueda de actividades en tu ciudad (colonias, campamentos, talleres, asociaciones, clubs deportivos, escuelas,….) o a organizar en casa tareas para que éste sea el mejor verano para tu hijo/a.

 

¿A qué juega tu hijo/a de forma espontánea?

¿Tiene alguna pasión? (fútbol, danza, pintar,…)

¿Le gustan ….

  • Juegos de actividad física: deportes, escalar, trepar, pelotas, parques…?
  • Juegos más simbólicos o creativos: teatro, música, danza, pintar, inventar y construir cosas, investigar, cocinar, coleccionar…?
  • Juegos de mesa?
  • Salidas: ir a ver exposiciones, museos, teatro, cine, pasear, ir de compras,…

¿Prefiere actividades en grupo o más solitarias?

¿Prefiero juegos de interior o exterior?

¿Qué cosas le gusta hacer contigo?

¿Cómo se entretiene en casa?

¿Con qué tareas se le pasa el tiempo volando?

¿Con qué actividades se divierte más?

¿En que juegos o actividades se frustra, se enfada, tienen menos habilidades…?

¿Qué le gustaría ser de mayor?

 

 

Vacaciones también en nuestro entorno

 

Parece que asociamos vacaciones a cambio, novedad, viajes... Y es verdad que cambiar de aires siempre viene bien. Pero, a veces, esto no es posible, o no todo el tiempo que nos gustaría. Así que, llegados a este punto, te proponemos algunas ideas de cómo nuestro entorno, con un poquito de creatividad, nos puede sorprender y ofrecernos oportunidades de diversión.

  • Visitar museos, exposiciones, talleres, cuentacuentos, cine de verano… las programaciones de verano de los ayuntamientos siempre ofrece cosas diferentes que podemos aprovechar.
  • Descubre diferentes zonas de la ciudad. Cada barrio, con sus parques, su piscina municipal, su mercado y sus tiendas… El mismo plan, en un entorno diferente, parecerá toda una nueva aventura. Si además, lo planificas como “toda una excursión” para ir en bici, patines, en autobús… u organizar un picnic al llegar, tendrá mucha más emoción.
  • Organiza un juego de pistas por tu barrio. Una búsqueda del tesoro, donde el mejor premio será el tiempo compartido.
  • Lleva a tu hijo a conocer un día dónde y cómo trabajas.
  • Ir a una granja, un río, un embalse, conocer un pueblo cercano, ir a conocer una fabrica de la zona… Antes de hacer una excursión, planéala con tu hijo. Mirad fotos por Internet, cuéntale qué os vais a encontrar allí, cómo iréis, ayúdale a imaginar, pensar y preparar que vais a comer, etc.

 

 

Juegos sólo para el verano

 

Tenemos la posibilidad de usar materiales y entornos que en invierno no puedes usar.

  • Los juegos con agua pueden ser la estrella del verano: globos, pistolas de agua, pompas de jabón, juegos con esponjas, juegos en piscina, piñatas de agua, pintar con hielo, lucha de mangueras, carreras con vasos de agua, baños de espuma...
  • Los juegos al aire libre: volar cometas, gymkhanas, juegos de pistas, escondite, relevos, carrera de sacos, la gallinita ciega, el pañuelo…
  • Recoger materiales (piedras, arena, conchas, hojas, flores,….) para decorar nuestra casa o hacer alguna manualidad.
  • Dar masajes y recibirlos aprovechando por ejemplo el momento de la crema de protección solar.
  • Jugar descalzo.

 

 

Más tiempo en casa... Cómo hacer que las horas se queden cortas

 

Aprovechando que los padres también tenemos más tiempo libre podemos:

  • Hacer con ellos juguetes con material reciclado.
  • Preparar una acampada en la terraza o en el salón puede tenernos entretenidos toda la tarde.
  • Noches de pijamas: con amigos o sólo en familia, elegir una película, preparar las palomitas…
  • Recetas de cocina veraniegas: helados, macedonias, bizcochos, ensaladas, batidos… ¡qué te ayuden a prepararlo!
  • Preparar una merienda para unos amigos.
  • Pintar o hacer manualidades con diferentes materiales y con diferentes partes del cuerpo manos, codos, pies…: con espuma de afeitar, con nata montada, con pintura de dedos, harina, plastilina, legumbres…
  • Preparar un huerto en casa.
  • Hacer cada día una foto y preparar un diario o álbum del verano.
  • Hacer un collage con los materiales que recogemos en las excursiones…
  • Juegos de mesa como las cartas, ajedrez, damas, el dominó, jugar a las películas...
  • Disfrazarse
  • Aprender trucos de magia y practicarlos para enseñarlo a la familia y a los amigos.
  • Y todas aquellas actividades que durante el curso le gustan y le divierten en casa: leer, pintar, escuchar música…

 

AUTORA:

Gema Del Moral Orro

Terapeuta Ocupacional - Especialista en Integración Sensorial

Asociada AEIS: 40


NUESTRO GPS INTERNO: EL SISTEMA VESTIBULAR

 

Imagina que tu cuerpo es un coche dónde toda la información se guarda y almacena. Y, dentro del oído interno se encuentra nuestro propio sistema GPS interno, nuestro sistema vestibular. El sistema vestibular es su guía interna que le dice a su cuerpo donde se encuentra y donde tiene que ir, por lo que trabaja mano a mano con los sistemas visual y propioceptivo. El sistema vestibular ayuda a nuestro cuerpo a responder de manera adecuada a la atracción gravitatoria, y al igual que un GPS, envía mensajes al cerebro y otras partes del cuerpo para informar sobre la información recibida y cómo debe ser usada.

 

                                                                           ¿Qué es el sistema vestibular?

 

El sistema vestibular detecta el movimiento y la gravedad, y proporciona información sobre la posición de la cabeza en el espacio y aceleración y desaceleración del movimiento . Es uno de los primeros sistemas sensoriales que se desarrolla intraútero. El sistema vestibular tiene fuertes conexiones neurológicas en el cerebro y es un organizador principal de la entrada sensorial. Este sistema se considera el sistema sensorial más influyente y tiene un tremendo impacto en la propia capacidad para el funcionamiento diario.

 

Es el sistema unificador de nuestro cerebro que modifica y coordina la información recibida de otros sistemas, y funciona como un policía de tráfico, dirigiendo cada sensación (dónde y cuándo se debe ir o detener).

  ¿Cómo funciona el sistema vestibular?

 

Este sistema influye en aspectos como la postura, el equilibrio, el movimiento, la coordinación, la atención , el nivel de excitación , la impulsividad y el comportamient.

El sistema vestibular informa de nuestra percepción del espacio y nuestra posición y orientación dentro de ese espacio.

Los niños afectados por un mal procesamiento vestibular pueden parecer que tengan falta de atención, sean perezosos, demasiado ansioso, o busquen todo el rato movimiento. El desempeño diario de estos niños (escuela, realizar las actividades diarias, o simplemente levantarse de la cama por la mañana) puede ser difícil y verse afectado si existen dificultades a la hora de procesar la información sensorial.

 

¿Qué se puede observar si el sistema vestibular no funciona correctamente?

 

Dependiendo del tipo de dificultad en el procesamiento, se pueden observar algunos de estos comportamientos.

  • Dificultad en la regulación del nivel de alerta
  • Movimiento  excesivo
  • Parece que evita el movimiento
  • Dificultad para mantener la atención
  • Mareos o náuseas causadas por la observación de cosas que se mueven
  • Dificultades en la escritura
  • Dificultades para copiar de la pizarra
  • Dificultades para procesar la información auditiva
  • Problemas con el equilibrio (estático o en movimiento) y / o vértigo
  • Dificultad para caminar sobre terreno irregular, o subir y bajar escaleras.
  • Dificultades para aprender a montar en bicicleta, patines..

 Si tu hijo muestra algunos de estos comportamientos sería apropiado buscar más información, consultar o realizar una evaluación por Terapeuta Ocupacional cualificado. Infórmate en la web de la ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE INTEGRACIÓN SENSORIAL www.integracionsensorial.es

 

 

Bibliografía

Ayres, AJ., (2008). La integración sensorial en los niños. Madrid, España: TEA Ediciones.

 

AUTOR:

 

Sergio Serrada Tejeda
Terapeuta Ocupacional -Especialista en Integración Sensorial
Asociado AEIS: 216